1547XVIII y repl 1970
Bien construido, todo él en chapa metálica y acabado en pintura martelé, este cómodo y manejable tomavistas es de los años 50, cuando todavía no existía el super 8, que era un cartucho muy fácil de cargar; en estos años había que engranar la película, que venía en dos bobinas, y había que hacerlo con poca luz para que no se velasen muchos metros de película.
Generalmente estas cámaras tenían un sistema de cuerda que se armaba para que el motor pudiese traccionar la película durante la exposición. Esta tenía ya la ventaja de disponer de un motor eléctrico, alimentado por una pila de 4,5 voltios que, por el gráfico que representa su posición, es de las que se conocían como tipo "petaca".